martes, 31 de mayo de 2011

Omaña a finales de la Edad Media: sus concejos


Es Omaña una tierra mítica que hunde su idiosincrasia en su incuestionable pasado astur, resonando ya su nombre de una forma evidente desde los primeros momentos de la Reconquista junto a otros territorios y valles no menos épicos del occidente astur-leonés, como Babia, Tineo, Somiedo, Laciana o Luna (1).
Omaña, constituye en la actualidad una de las más singulares y enigmáticas “comarcas  naturales y humanas” de la Montaña Occidental de León, extendiéndose de forma serpenteante a lo largo del río homónimo, sin olvidar, por otro lado, los valles omañeses situados en los márgenes del río principal y cargados de personalidad propia: el Valle Gordo, el de Arienza, el de la Lomba.... Se halla situada en el extremo noroccidental de la actual provincia de León, en plena vertiente meridional del Macizo Astur-leonés. Dentro de este sector de la cordillera, tres ríos legendarios van a ser los principales articuladores del medio físico, conformando así el trazado de los principales valles: el Sil, el Luna y el Omaña.
De todos ellos, el que a nosotros nos interesa es el valle del Omaña, donde se pueden diferenciar tres grandes tramos. La cuenca alta del río, que está constituida por la unión de tres valles principales: el Valle Gordo (Río Vallegordo), el Valle Chico (Río Sabugo) y el valle del Omaña, este último ubicado en el centro respecto a los dos anteriores. El sector central del valle del Omaña, que comienza a partir del lugar de Aguasmestas, ya que es aquí donde se unen el Omaña y el Vallegordo. Y el tramo inferior, que empieza desde su fusión con el Valdesamario, instante en el cual el Omaña entra ya en el piedemonte, por donde circulará unos pocos kilómetros más hasta Santiago del Molinillo, lugar éste en el que se produce su unión definitiva con el río Luna, dando lugar así al nacimiento del río Órbigo (2).

                                                                                  Portada del libro “Concejos y Señores”,  
                                                                                  editado por la Universidad de León, del
                                                                                  autor de este artículo.

Muchos han sido los cambios experimentados en la geografía política de la que hoy llamamos “comarca” natural de Omaña a lo largo de los siglos, con todo, nosotros vamos a intentar presentar cual era la división político-administrativa de este territorio a fines de la Edad Media. Antes de comenzar, se debe advertir algo que resulta obvio para los propios omañeses, y es que esta tierra presenta importantes diferencias entre unos sectores y otros. Además, la entidad comarcal de Omaña es puramente perceptiva ya que administrativamente nunca ha existido una delimitación territorial unitaria de este espacio, razón por la cual podemos encontrárnosla con diferentes límites según el criterio que escojamos (geográfico, histórico, económico...). Por lo tanto, aparte del acotamiento geográfico que entendemos de este sector dentro de la Montaña occidental leonesa, el argumento histórico será determinante a la hora de individualizar Omaña, basándonos para ello en la historia común y hermanada de sus concejos en el transcurrir de la época bajomedieval. 
Situándonos en la parte más occidental de Omaña, se localizaba el antiguo concejo de los Travesales, siendo relativamente frecuentes las alusiones a su andadura histórica a lo largo de los siglos bajomedievales, casi siempre de forma conjunta con los concejos de Omaña, Paredes y la Lomba de Campestredo. La composición interna de este concejo resulta en sí compleja y extraña respecto a los concejos vecinos, ya que abarcaba pueblos de Babia Alta, del Alto Sil y del Valle Chico en Omaña. Otro de los concejos situados en la cuenca alta del Omaña, era el de Paredes, cuyo centro concejil sería Murias, al que se agregarían otros pueblos cercanos como Senra, Montrondo y acaso también Lazado.
A partir del siglo XVI, exactamente en 1518, los concejos de Travesales y Paredes, desaparecen en parte y se crea un Mayorazgo con parte del territorio de éstos y de otros -Laciana y Omaña-, que recibirá el nombre de los Cilleros de don Rodrigo (3). Sin embargo, este concejo ya existía anteriormente integrando los lugares de Posada, Vegapujín y posiblemente también Torrecillo y La Velilla con poco más. A partir del año 1518, momento en el cual se funda el Mayorazgo de los Cilleros de Don Rodrigo, Paredes y los Travesales desaparecen, y en cierto modo el nuevo concejo de los Cilleros absorberá muchos de los lugares que habían pertenecido a los antiguos concejos extinguidos, aparte de otros procedentes de Omaña y Laciana, en un proceso de cambios concejiles y en el titular del señorío que desconocemos(4).
En lo que es la cuenca alta del gran valle del río Omaña, se ubicaría el concejo de Omaña que, según palabras de Florentino Agustín Díez: “...Fue, como si dijéramos, el concejo-centro, y para ciertos actos y convocatorias de carácter y compromiso general, un concejo de concejos, que tenía sus reuniones sobre la Puente de Aguasmestas”(5).  Las alteraciones concejiles que se produjeron con la fundación del Mayorazgo de los Cilleros como ya vimos, también afectaron a la composición interna del concejo de Omaña. De este modo, el antiguo concejo de Omaña estaría formado antes de 1518  por algunos de los pueblos enclavados en el Valle Gordo y por los del centro del gran valle de Omaña, desde el actual lugar de El Castillo hasta  Villanueva de Omaña. Y desde 1518 junto a todos los anteriores, se incorporan al de Omaña los lugares del Valle Chico que habían pertenecido a los Travesales y los que formaban el pequeño concejo de Paredes.
            Antes de seguir descendiendo por el valle de Omaña abajo, es necesario mencionar  una serie de lugares ubicados en su parte alta, que durante los siglos finales del Medievo poseyeron un status de jurisdicción propia, tal es el caso de las localidades de Los Bayos, Vivero y Omañón. A partir de la población de Aguasmestas, comienza el sector central del Omaña, era en este tramo del valle donde estaba situado otro de los históricos concejos omañeses, el de Villamor de Riello(6). El último de los concejos que se encontraba enclavado en este tramo medio del valle del Omaña, era el pequeño concejo de la Lomba de Campestredo, que limitaba por el oeste con el de Villamor de Riello, y por el este con el de Luna de Yuso (7) Dentro de este concejo constituyó una excepción el lugar de Castro de la Lomba, que si bien antes del siglo XV pudo estar incluso en la Lomba, desde la decimoquinta centuria hasta el siglo XVIII, formará una jurisdicción separada cuya población y territorio dependían del convento de San Marcos de León.
Asimismo, la población de Inicio ubicada justo en el punto donde el río Negro se funde con el Omaña y a muy escasa distancia de los pueblos de la Lomba, también era otro lugar con jurisdicción única no integrado en ninguno de los concejos mayores que conformaban la actual  “comarca” de Omaña. Y así nos consta por lo menos desde el año 1526, en el que se documenta como un lugar separado de la Lomba y delimitado por una serie de ...aras e mojones e señales antiguas por do se determyna de con los otros lugares... (8), perteneciendo su señorío a Don Suero de Quiñones, vecino de la ciudad de León (9).

                                                                  Escudo de los Quiñones.

 Como salvedad a la flexibilidad que hemos dicho presenta la división administrativa del espacio omañés, cabe decir, que el municipio de Soto y Amío ha estado históricamente más vinculado al valle de Luna que al de Omaña; de hecho, el antiguo concejo de Luna de Yuso (o de abajo) extendía su jurisdicción por las zonas ribereñas del Río de Soto donde se enclavaban las poblaciones de Amío, Campo de Salinas, Carrizal, La Velilla, Lago, Otero, Soto, Trascastro, Villaceid y Villayuste. Por último, debemos señalar que el lugar de Irián que se hallaba muy cercano a los anteriormente citados, constituía un coto señorial independiente y perteneciente al monasterio asturiano de San Juan Bautista de Corias hasta el año 1580.
Para finalizar, podemos afirmar, que el mapa concejil de Omaña no experimentó cambios muy trascendentales en los siglos posteriores, y mantuvo desde comienzos del siglo XVI hasta el XVIII la configuración político-administrativa hasta aquí descrita.

Pablo García Cañón. Doctor en Historia.


1. Existen datos para la región de Omaña desde los mismos comienzos de la Reconquista, ya que fue una de las primeras tierras repobladas por los cristianos, por esta razón los documentos más antiguos se refieren a ella con el nombre de in foris montis, porque así se encontraba situada mirándola desde Oviedo, su capital diocesana durante muchos siglos, CADENAS ALLENDE, F. DE., “La Heráldica de Omaña (León)”, en Hidalguía, Madrid, 1990, p. 585.
2. GARCÍA DE CELIS, A., El relieve de la montaña occidental de León, Valladolid, 1997, pp. 21, 26 y 27.
3. El Mayorazgo de los Cilleros de Don Rodrigo -que se conocería como concejo de los Cilleros-, fue fundado en 1518 por “D. Antonio de Quiñones Enríquez, hijo segundo de los Condes de Luna, casado con D.ª Catalina de Acevedo y Las Mariñas...con autorización de la Reina D.ª Juana”, CADENAS ALLENDE, F. DE., “La Heráldica de Omaña...”, pp. 595-596.
4. El concejo de los Cilleros a partir de 1518, estaría compuesto por cuatro jurisdicciones: Posada, Vegapujín y  Torrecillo; Salientes, Valseco y Salentinos; Mena y Peñalba; y finalmente Montrondo y el Villar de Santiago –antes Villarquemado-.
5. DÍEZ GONZÁLEZ, F.A., La Omaña, donde los montes suspiran, León, 1984, p. 143.
6. Estaba formado por las poblaciones de Arienza, Bonella, Ceide, Çenero, Curueña, Guisatecha, La Urz, Lariego de Yuso y de Suso, Los Orrios, Riello –su capital-, Robledo, Salce, Socil y Villarín.
7. Abarcaba en el seno de su alfoz a los lugares de Andarraso, Campo, Folloso, La Omañuela, Santibáñez de la Lomba, y Rosales
8. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, Registro Reales Ejecutorias, Caja 843-36, (1555, octubre, 12), ff. 4vº-5rº.
9. Archivo General de Simancas, Registro General del Sello, 1526, junio, 30, [junio-2], (1rº). Anteriormente al linaje Quiñones, había sido la casa de Omaña propietaria de la población de Inicio, puesto que en el año 1487, un Arias de Omaña y su hermana Doña Aldonza, dicen ser los dueños de ...el logar que llaman ynyçio..., A.G.S., R.G.S., 1487, noviembre, 20, fol. 59.

( Artículo publicado en el número 1 de la revista De Omaña. Págs. 29 - 30 )

jueves, 14 de abril de 2011

El galán de un romance de Omaña antecedente de don Juan Tenorio

El galán de un romance de Omaña antecedente de  don Juan Tenorio

     Menéndez  Pelayo, Said Armesto, Ramiro de Maeztu, Fernando Díaz-Plaja  y otros prestigiosos escritores españoles, avalan la tesis de que el personaje literario de don Juan Tenorio pudo tener como antecedente al galán de un romance popular recogido en Curueña por don Juan Menéndez Pidal, quien  fuera asiduo y devoto visitante de la  comarca de Omaña. (…)  La leyenda del don Juan puede ser compartida con la del personaje del romance de El galán que diba pa misa...,  transcrito por Menéndez Pidal y tomándolo de éste Menéndez Pelayo, que fue quien primero puso de relieve la evidencia de esa patente relación entre el galán de Omaña y el burlador de  Sevilla.

                      Marcelino Menéndez y Pelayo. Biblioteca Nacional. Foto María Luna.

Como es sabido, además de contumaz seductor de mujeres,  Don Juan es asimismo irrespetuoso  con los muertos,  dimensión escatológica que don Juan comparte con el galán omañés que diba pa misa y que por el camino se encuentra una calavera,  a la que el galán da un puntapié e invita a compartir con él esa noche la cena. Lo mismo que don Juan, irreverentemente, invitaba a cenar con él al Convidado de Piedra. En el romance omañés del galán que “diba pa misa”, aunque en realidad “diba por ver a las damas”, este elemento pecaminoso de la inicial tendencia del galán a la seducción termina por ser postergado y se destaca al final la importancia, en cambio, de que el galán haya sido tan escandalosamente irreverente con los muertos, lo mismo que hace el irrespetuoso burlador de Sevilla con la estatua del comendador muerto en la gran obra dramática de Tirso de Molina.

                            Tirso de Molina, el creador del don Juan

     Acerca de la leyenda  popular en que haya podido inspirarse el personaje de don Juan, Ramiro de Maeztu escribe lo siguiente:
     ...Es el hecho de la invitación sacrílega a un muerto lo que le da a Don Juan la grandeza satánica con que llenó de horror y de admiración, al mismo tiempo, a un público cuyos profundos sentimientos religiosos no debieron en aquel tiempo ser incompatibles con cierto secreto deseo de sacudirse de encima el dominio de la Iglesia. Pues si  la figura del Burlador se hallaba ya en las leyendas e historias populares de España ... el episodio del banquete sacrílego se encuentra también en romances populares anteriores de esa época. Said Armesto  ha comprobado este aserto recogiendo de viva voz numerosos romances gallegos, portugueses, asturianos, leoneses y castellanos, que se conservan por tradición oral. Uno de ellos, de Riello, provincia de León, dice así: “Pa misa diba un galán... (1) Maeztu  atribuye así erróneamente a Said Armesto el haber encontrado por primera vez el romance, cuando este descubrimiento se debe, en cambio, a Juan Menéndez Pidal,
quien tan bien conocía Omaña y tuvo, por tanto, ocasión de oír y recoger personalmente el romance del galán y la calavera. No obstante, sí acierta al afirmar que “en estos romances –refiriéndose en concreto al de Omaña- encontramos ya perfilado el tipo del Don Juan”.

                                Ramón Menéndez Pidal. Retrato al óleo. Ateneo de Madrid.

     Respecto a este galán ‘que diba a misa’ y ‘no diba por ir a misa’, que diba por ver las damas...,  el autor de Don Quijote, Don Juan y la Celestina, se pregunta  luego: “¿De dónde surge? ¿Cómo lo ha concebido el pueblo? Y estas preguntas las esclarece Said Armesto luego con el hecho de que en Galicia y otros países prevaleció hasta el siglo XVI la costumbre de celebrar la fiesta de los muertos el 2 de noviembre con ruidosas orgías celebradas en las iglesias, cuyos altares servían de aparadores para jarras y platos, y ocurría que cuando el vapor del vino calentaba los cascos de los comensales se proferían brindis sacrílegos a la memoria de los muertos que yacían en las arcas de piedra de las capillas vecinas, y las imaginaciones, exacerbadas por las libaciones, soñaban luego que a la medianoche celebraban los muertos otro banquete, correspondiente a la macabra broma de los parientes vivos. Todavía en el siglo XVII era costumbre en algunas familias
españolas poner uno o dos cubiertos en la mesa para los muertos, como si aquel lugar o lugares vacíos hubieran de ocuparlos, invisibles, el padre o padres del jefe de la casa. He aquí, por tanto, en España los elementos que integran el Don Juan: el Burlador, en la leyenda y en obras anteriores a la de Tirso; el convite a muerto, en el romance popular...”  (…).

                                                                Ramiro de Maeztu

     El propio Said Armesto exponía con anterioridad lo siguiente: “En el rico depósito de la literatura oral española... subsisten todavía, ya en consejas prosadas, ya en romances salmodiados por los campesinos gallegos y leoneses en sus invernales noches, los destartalados residuos de una vieja leyenda de hilandero, ingenua y simplicísima como el alma del pueblo que la dictó, pero bajo cuya frágil tela no sólo se traslucen los contornos del famoso Burlador de Sevilla y Convidado de piedra, sino que contiene, como en tosco capullo,  toda la psicología  facetada y fulgurante de aquel gran desdeñoso, insaciable buscador de escándalos, retador de muertos, eterno enamorado del placer y del peligro, y que con altivo ademán y fríos ojos mira al vengador espectro cara a cara. Un romance descubrió hace años en Riello (León), mi docto amigo don Juan Menéndez Pidal ...” (2).
     Saiz Armesto se refiere, claro está , al  romance omañés del galán y la calavera; y, en nota aparte, añade, refiriéndose al mismo:  “el romance fue  descubierto por Pidal en 1889.” Sin embargo, Said Armesto  niega que ese romance del galán y la calavera lo incluyera Juan Menéndez Pidal en  “su  preciosa obra” (3), por ser ésta de  publicación anterior. 
     Por otra parte, el mismo Saiz Armesto apunta después, respecto a nuestro romance de Omaña,  que “examinando esta versión, dice el eminente orientador de nuestra crítica señor Menéndez Pelayo: ‘Análogas fantasías pueden encontrarse en poesías populares de diversos tiempos y países; pero no conozco ninguna forma tan próxima a la leyenda de don Juan como ésta” (…).

                                 Fernando III el Santo, rey de C. y León, conquistó Sevilla.

      Por nuestra parte, añadimos que nuestro galán pudo estar emparentado  con alguno de los linajes de los caballeros leoneses que participaron con el rey de León y Castilla Fernando III el Santo
en la conquista de Sevilla (…) Y uno de esos linajes al que pertenecía el galán del romance de Omaña pudo haber sido el de  los Tenorio, emparentados tal vez con los Ponces omañeses por la vía colateral descendente de Alfonso IX. (…) Pero, sobre todo,  son los testimonios de los grandes autores antes citados los que nos permiten presuponer fundadamente que el galán de la calavera  del  romance de Curueña recogido en Omaña por Juan Menéndez Pidal es, en efecto,  un acreditado antecedente literario del mítico personaje de don Juan Tenorio, (…)

María Luz Melcón. Extracto del artículo publicado en Revista De Omaña, nº1, 2007, pp. 34-37.

NOTAS
   (1) Don Quijote, don Juan y la Celestina. Espasa Calpe, Madrid, 1938, p. 83.
   (2) V. Said Armesto,  La leyenda de don Juan: orígenes poéticos de El burlador de Sevilla y Convidado de Piedra,Madrid, 1908.            
   (3) Se refiere a C olección de los viejos romances que se cantan por los asturianos en la Danza Prima, Esfoyanzas y Filandones: recogidos directamente de boca del pueblo.., de Juan Menéndez Pidal, Madrid, Hijos de J.A. García, 1885.

         El camino que hoy es carretera atraviesa la ladera del monte de Sangunera, trás el que está Curueña.

                Romance del galán de Omaña

     Pa misa diba un galán - caminito de la iglesia
     no diba por ir a misa - ni pa estar atento a ella,
     que diba por ver las damas - las que van guapas y frescas.
     En el medio del camino - encontró una calavera
     mirárala muy mirada - y un gran puntapié le diera;
     arregañaba los dientes - como si ella se riera.
     Calavera, yo te brindo - esta noche a la mi fiesta.
     No hagas burla, el caballero - mi palabra doy por prenda.
     El galán todo a aturdido - para casa se volviera.
     Todo el día anduvo triste - hasta que la noche llega:
     de que la noche llegó - mandó disponer la cena.
     Aun no comiera un bocado - cuando pican a la puerta.
     Manda a un paje de los suyos - que saliese a ver quién era.
     Dile, criado, a tu amo - que si del dicho se acuerda.
     Dile que sí, mi criado - que entre pa ca norabuena.
     Pusiérale silla de oro - su cuerpo sentara’n ella:
     pone de muchas comidas - y de ninguna comiera.
     No vengo por verte a ti - ni por comer de tu cena:
     vengo a que vayas conmigo - a media noche a la iglesia.
     A las doce de la noche - cantan los gallos afuera,
     a las doce de la noche - van camino de la iglesia.
     En la iglesia hay en el medio - una sepultura abierta.
     Entra, entra, el caballero, - entra sin recelo’n ella:
     dormirás aquí conmigo, - comerás de la mi cena
     Yo aquí no me meteré, - no me ha dado Dios licencia.
     Si no fuere porque hay Dios - y al nombre de Dios apelas
     y por ese relicario - que sobre tu pecho cuelga,
     aquí habías de entrar vivo - quisieras o no quisieras.
     Vuélvete para tu casa, - villano y de mala tierra,
     y otra vez que encuentres otra, - hácele la reverencia,
     y rézale un paternóster, - y échala por la huesera;
     así querrás que a ti t’hagan - cuando vayas desta tierra.

Recogido por don Juan Menéndez  Pidal, y  “recitado por Josefa Fernández, vecina de Curueña, Riello (León), en 1889”, según M. Menéndez y Pelayo, quien lo incluyó en su  Antología de Poetas Líricos Castellanos. 

sábado, 2 de abril de 2011

El menhir de Carrizal: importante hallazgo en Omaña




El menhir del que vamos a ocuparnos está localizado en la  vertiente S de la Cordillera Cantábrica, surcada por valles meridionales que cortan perpendicularmente sus alineaciones en las intercesiones o en las proximidades de los valles, formando las distintas comarcas del N.O. de la  provincia de León.
          El entorno del lugar en el que se erige nuestro menhir es un conjunto de antiguos pliegues hercinianos con dirección NO - SE,  formados por materiales Paleozoicos,  arrasados por la erosión y sometidos a las presiones orogénicas durante la Era Terciaria, lo que dio lugar a su fractura y dislocación. Toda la zona está compuesta  de pizarras y cuarcitas silúricas, materiales propiamente paleozoicos, y dentro de ella se encuentra la comarca de Omaña, en la que la geografía montañosa favoreció la compartimentación de la población en valles, subcomarcas y municipios (...)
          Al SE del municipio de Soto y Amio, lindando con los  de  Ordás y Valdesamario,  se localiza el pueblo de Carrizal de Luna, denominado así por su antigua pertenencia al Conde de la Casa de los Quiñones, aunque las fuentes y arroyos de Carrizal vierten al río Omaña, por sus valles trasversales, montículos y lomas de cuarcitas y pizarras,  residuos del plegamiento herciniano del Precámbrico.
          Esta configuración, que Carrizal comparte con el resto de Omaña,  es la que da carácter a los famosos núcleos aislados e independientes,  debido a la dificultad de comunicación entre sí,   donde se organizaron los pueblos prehistóricos (...) En relación con  el NO de la provincia de León, rastreando los distintos períodos del Paleolítico Inferior, nos encontramos  con varios tipos humanos  a los que la Arqueología señala desde el punto  de vista antropológico, encuandrándolos   en el último  de los grandes periodos  industriales  el Musteriense. Se sabe  que entonces domina en Europa el hombre de Neandertal, que luego desaparece (...)
     Existen ejemplares  de MENHIRES en Cataluña, Navarra, Soria, siendo más raros en el sur. Muchos tienen orientado el eje  de E. a O. Este es el caso del MENHIR DE CARRIZAL, de suerte que los enterramientos se debían hacer  en el mismo lugar y dirección. Es posible  que la expansión de los monumentos megalíticos obedezca a la difusión de determinada idea religiosa ; pero resulta difícil  admitir  que haya sido  llevada a cabo  por un pueblo  determinado (...) Las construcciones  megalíticas se derivan de la religión Totémica y de las  creencias en el más allá,  con el consiguiente culto a los muertos, que da origen a estas construcciones,   cuyo foco primitivo  se desarrolla hipotéticamente  en la cuenca del Nilo. Entre estos monumentos destaca el MENHIR,  piedra larga, a veces de grandes proporciones, colocada vertical en el suelo.
En el lugar en el que se alza el MENHIR DE CARRIZAL, la toponímia que ha llegado hasta nuestros días conserva la denominación  de Canto Fincado,  que viene a significar que fue colocado por los hombres. Muchos han sido  los visitantes que se han acercado a  este monumento megalítico,  pero nadie se ha atrevido a declararlo como un Menhir, y algunos incluso han manifiestado cierto escepticismo. Mi teoría es que sí es un MENHIR auténtico y que su construcción debió ser tardía, producida por un pueblo  antiguo,  procedente del sur de la Península, que se fusionó con los Astures y Celtas,   asentados en el castro de La Allanada, desde donde se divisa el MENHIR,  testigo permanente de nuestros ancestros antepasados, con el que perdura la memoria  pétrea del hombre primitivo que pobló este territorio.
          El lugar donde se ubica el monumento presenta una belleza excepcional. Está situado a unos 1200 metros de altura y desde allí se divisa un paisaje  maravilloso con vistas a la cordillera Cantábrica. El entorno,  propicio para la meditación y disfrute de su belleza incomparable,  ofrece un amplio panorama completo y allí el tiempo  transcurre sin prisas, mientras  la belleza del paisaje desborda los sentidos al  tocar la “reliquia” y acariciar su cresta rota. Digo cresta rota porque los profanos intentaron demolerlo para la construcción de las casas del pueblo. Por este hecho,  tan lamentable como bárbaro, me he decidido a escribir estas líneas: por  obligación moral más  que como  investigación científica, y, sobre todo, para atraer hacia nuestro MENHIR DE CARRIZAL la debida atención arqueológica, en tanto que importante resto del megalitismo peninsular que ha de contribuir a la datación prehistórica en OMAÑA.

Adolfo Díez Muñiz.
Doctor en F. y L. Rama Geografía e Historia.
Extracto de artículo publicado en el número 1 de la Revista De Omaña.
                                

martes, 22 de marzo de 2011

Poema a un pueblecillo omañés



Allá arriba..., muy arriba,
entre una rocas gigantes,
están las cuatro casucas
del pueblo más miserable:
mundo de pobres familias
que de otro mejor no saben,
que allí nacieron, y allí
 viven, mueren y renacen,
tan cerca del cielo azul
como del mundo distantes.
Pueblecillo anacoreta
metido entre peñascales,
nadie pregunta por él,
ni  él ha menester de nadie.
Lleva su rebaño al monte,
labra escasos eriales,
con leche y centeno vive,
de piel de cabra su traje...

Juan Menéndez Pidal.
Poesías. 1913.

martes, 15 de marzo de 2011

El yacimiento paleontológico de Valdesamario, objeto de estudio del CSIC

            El territorio de Omaña, en su parte norte,  es uno de los más antiguos de la Península Ibérica. Corresponde al llamado macizo Hespérico y se remonta al período Pre-Cambrico de la Era Cenozoica, la más remota de las Eras geológicas en que se divide el tiempo a partir de la formación del relieve de la Tierra.  
          En la parte sur de Omaña, sin embargo, ya existen vestigios de los            plegamientos de la superficie terrestre muy posteriores. En el Valle de Samario, concretamente, hay huellas del período Carbonífero, de una antigüedad de  trescientos millones de años. En el Carbonífero, se plegaron grandes extensiones de terreno,  resultando enterrada la materia orgánica de los seres vivos que hasta entonces vivían en su superficie,  y dando lugar, con ello,  a la formación del petróleo y el carbón. De éste, en concreto,  proviene el nombre de ese importante período geológico carbonífero, al que pertenecen  las huellas vegetales halladas en las rocas  sacadas a la superficie en una ya antigua explotación minera a cielo abierto del lugar de  Bigaña. Ahora, este  importante Yacimiento Paleontológico de Valdesamario gracias a haber sido incluido en el plan MINER, ya está siendo estudiado por el Consejo Superior de Investigaciones Ciéntíficas (CSIC) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, por un equipo conjunto dirigido por doña Carmen Diéguez. De Omaña nº 1. 2007.

              Tronco fósil de un árbol del Carbonífero. Yacimiento de Valdesamario. Foto: M. Luna.

domingo, 13 de marzo de 2011

Una parte hoy destacada del planeta Tierra: Omaña, Reserva de la Biosfera


                                                                  Ejemplar de mariposa de Omaña (León). Foto: M. Luna

Grande es la importancia que debe tener para todos los omañeses el hecho reciente de que una institución mundial como la UNESCO, en su afán por velar  por los valores ecológicos, biológicos, humanos y culturales de la Tierra, en el año 2005 haya atraído la atención del mundo sobre una porción del territorio del Planeta,  para declarar pública y notoriamente como Reserva de la Biosfera a los Valles de Omaña y Luna.  

El objetivo de esta preciada declaración, vigente sólo por diez años, no es otro que el de conseguir que el entorno geológico, geográfico,  paisajístico,  etnográfico y humano de Omaña, así como las especies autóctonas omañesas de animales y plantas,  tengan la debida protección por parte de todos: los naturales de Omaña, los oriundos, los amigos, los visitantes, etc.  Y,   en especial,  por parte de las Administraciones públicas, a fin de que, por mucho más tiempo de esos  diez años inicialmente concedidos, Omaña pueda conservar su título, compartido con la comarca de Luna,  de  preciada RESERVA NATURAL DE LA BIOSFERA. 
                                                 

sábado, 5 de marzo de 2011

Portada y editorial del nº 1 de la Revista De Omaña


Esta revista cultural y comarcal, de Omaña, nace con el espíritu de servir de medio de comunicación y de nexo en la CULTURA y en la COMARCA a todos y a todas los omañeses y omañesas, sea cual sea su edad,  condición y adscripción política. Porque lo importante no es lo que desune y enfrenta a los seres humanos que comparten un mismo ámbito territorial -sea España u Omaña-, sino todo lo contrario: Lo que cuenta de verdad para todos los que viven o residen temporalmente en un mismo TERRITORIO -sea nacional o comarcal- es el BIEN COMUN y la  CULTURA que a todos por igual, sin distinción,  verdaderamente les importa. Y no creo ser demasiado osada al afirmar que, por encima de nuestras diferencias -de edad, género, situación socioeconómica, creencias o ideologías, que sólo artificiosamente nos separan-, a todos los que,  de una manera u otra,  somos hijos naturales o adoptivos de la comarca omañesa -formada por todas las tierras que vierten al RIO OMAÑA-  nos une algo muy importante, que es necesario conservar: el amor a  esta maravillosa TIERRA de Omaña y a todas sus formas de cultura. Una tierra -Omaña, NUESTRA OMAÑA-  que, por imperativo ético y legal y por respeto en ella a la naturaleza y a la civilización, hemos de  conservar íntegra e impedir que sea degradada,  a fin de poderla legar con orgullo y amor a las generaciones futuras.